Muchas personas tienen la creencia de que sólo las grandes personalidades del mundo político y económico son las que pueden tener acceso a las inversiones. Pero esto es un gran error, ya que hoy en día las inversiones se han democratizado para poder estar al alcance de diversos patrimonios.
Hay momentos en la vida en que pocas cosas nos preocupan. Pongamos un ejemplo. Llegas a una edad en la que ya pudiste retirarte. Tus finanzas están bien (a secas), tienes un ahorro en el banco que te permite solventar gastos extraordinarios. Tu hipoteca está en orden y ya tienes la factura liberada de tu camioneta. Todo suena bien.
Amazon llegó para romper los esquemas en el mercado accionario. En 1997, año en que lanzó su Oferta Pública Inicial (OPI), parecía surreal que una empresa de “¿ventas por internet?” tuviera éxito. Pero ese 15 de mayo de hace 22 años cambió la vida de su fundador Jeff Bezos y de miles de inversionistas.
Hay varias metas que cualquier profesionista se plantea desde el inicio de su vida productiva: quiero ganar un sueldo que me alcance para vivir holgadamente; tener los recursos suficientes para dar un enganche, comprarme un departamento y poder pagar la hipoteca, por ejemplo.
Este 2020 tiene que ser mejor. Ese, quizá, sea el propósito más socorrido de todos cuando recibimos el año. El primer mes se convierte en la punta de lanza. Iniciamos con nuestros planes de ahorro, inversión, compras, trabajo, ejercicio, dietas, en fin, todo lo que pedimos en cada uva que comemos. A veces nos planteamos más de 12 deseos, mismo número de meses en los que trazamos nuestra convicción de “vivir un año mejor que el anterior”.
Para muchos, enero es uno de los meses más difíciles del año. Se viene la famosa cuesta y llega la resaca financiera. Para otros, es el momento de sentarse, hacer cuentas y darse cuenta que gastaron más de lo que ganaron.
Cuando pensamos en una inversión que nos garantice nuestro un futuro estable, económicamente hablando, es probable que entre las opciones consideremos la compra de un inmueble como una forma de asegurar nuestro patrimonio y, además, de incrementarlo.
Vivir una vida sin preocupaciones económicas, es el sueño de muchas personas.
Es muy común que en el alba de un año comencemos a lanzar al aire nuestros planes. Sin duda, el más recurrente: perder esos kilos que nos dejaron las fiestas navideñas. Otros más, se proponen dejar el cigarro o leer más. Algunos, los menos, se proponen metas con objetivos medibles.
Cada cierre de año viene acompañado con un maratón de festividades y por supuesto de la llegada del anhelado aguinaldo. Además, de este ingreso y el salario, algunas empresas otorgan bonos adicionales en esta temporada decembrina, y con su llegada, inevitablemente, comenzamos a hacer planes sobre… ¡cómo gastarlo!
No podemos negar que México ha vivido un 2019 revuelto en materia política y económica. Sin embargo, dicen que después de la tormenta viene la calma. Y es que no es un secreto a voces que los primeros años de los gobiernos, a nivel federal, resultan de muchos cambios y la incertidumbre es una constante en cualquier decisión que se tome.
La mayoría de la gente que cuenta con un patrimonio estable no considera invertir para el futuro, aunque eso defina la calidad de vida para sus hijos o incluso nietos. Actualmente, en México, la decisión de invertir en un patrimonio la toma 1 de cada 100 personas, de acuerdo con el Reporte Nacional de Inclusión Financiera 9 realizado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).