<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=184823845260372&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

La psicología del inversionista

Las emociones muchas veces nos juegan malas pasadas y terminamos cediendo ante ellas.

Ya lo dijo Van Gogh: “Las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”.

¿Cuántos de nosotros no hemos tomado una decisión precipitada a causa de un “mal presentimiento” o de una “corazonada”? Seguramente muchos de los que lean estas líneas dirán: yo lo he hecho.

A veces, el resultado (bueno o malo) de esas decisiones no llega a ser determinante en nuestras vidas. Sin embargo, ¿qué pasa si por una “corazonada” perdemos todo nuestro patrimonio? Esa pregunta es a la que muchos de los inversionistas le huyen. ¿Hacer o no hacer caso a las emociones?

Con emoción, no hay visión

Dos grandes economistas e investigadores, Shlomo Benartzi y Richard N. Thaler, se dieron a la tarea de identificar qué es lo que lleva al inversionista a sentir temor en el mundo de las inversiones. Su respuesta fue contundente: existe el síntoma de sufrir miopía cuando se pierde en las inversiones.

Según los expertos médicos, la miopía es un padecimiento del ojo cuando éste enfoca de manera incorrecta la luz que entra al ojo, lo que ocasiona que los objetos distantes aparezcan borrosos.

Entonces, cuando hablamos de ser miopes en las inversiones, según Benartzi y Thaler, los inversionistas dejan de ver la “gran fotografía”, además que dejan de pensar a largo plazo. Así, las inversiones que puedan tomar años no son fácilmente identificables y se opta por tomar decisiones de corto plazo, aunque las ganancias no sean las deseadas.

Hay tres acciones que realizan los inversionistas cuando sufren de este mal:

  • Ventas de pánico.
  • Perseguir una acción y pagar mucho por una inversión.
  • Ir de una inversión a otra.

Así, la psicología del inversionista, además de verse afectada por problemas de visión, se alimenta de temores, decisiones irracionales y acciones que no siempre se basan en el precepto: acción-consecuencia.

1.Psicología-del-Inversionista

 

Por Jesús Franco

Comparte:

Compartir por email Compartir en facebook Compartir en LinkedIn Compartir en twitter Compartir en WhatsApp